Intensidad

Estuve viendo anoche el partido del Barça.

 Después me enchufé en Teledeporte al Estadio 1 porque no encontré nada en la tele que me gustara y no tenia sueño alguno.

Lo primero, antes de seguir con el tema, he de pedir perdón a todos los que me siguen y aclararles que todos los extremeños no somos como Roberto Gómez, es más, me da vergüenza que un ser como este, sea paisano mio.

Dicho esto, y en relación con la palabra INTENSIDAD que tanto se ha usado esta semana pasada para definir el no juego del RCD Español, tengo que decir que no, que se equivocan, y me explico.

Cuando un equipo de futbol se dedica a dar patadas a diestro y siniestro, con el agravante de que se producen sin posibilidad de jugar el balón, cuando un equipo se dedica de manera continua a no dejar jugar al contrario y no conseguir ni llegar a la portería pasándose la pelotita (Un tiro a puerta en todo el partido).

Cuando un equipo corre por el campo con la cara desencajada y solamente intentando que el contrario de turno no se vaya de rositas, o cogiéndose unos cabreos de miedo cuando un contrario intenta regatear, soltándole al final la patadita de rigor, cuando se dedican a pisotear con riesgo de lesión sin estar el balón en juego, o en fin, cuando se dedican a cualquier cosa que no sea jugar al futbol, pues no, eso no es INTENSIDAD, eso es otra cosa muy diferente.

Bueno, pues los interlocutores de anoche en la 1, hablaron un rato del partido y excepto uno de ellos que opinó que lo del portero del Español a Messi era motivo de revisión por el Comité de Competición, el resto, con mi paisano al frente, opinaban que los culpables de todo esto era el Barcelona que había movido no sé qué poderes fácticos y por lo tanto se habían reído y habían menospreciado al equipo de Sarriá.

Queda justificada, por tanto, la actitud del equipo perico. Pero es que, que Roberto Gómez lo diga, pues bueno, ya sabemos que a este pobre la gente se lo toma un poco a cachondeo, más o menos como se lo tomaba  José María García cuando trabajaba, años ha, con él en la radio.

Pero que Fernando, un tío que ha jugado al fútbol, y además bien, se una a la troupe de acusadores empedernidos del equipo que intenta jugar, ya me parece sospechoso.

Pero bueno, a lo peor también tiene el cerebro como mi paisano.

En definitiva, que empezamos el año como siempre, con ese odio visceral a todo lo que huela a azul y rojo y con la sola finalidad de obviar las cosas importantes, porque a todo esto, ni se habló de los dos goles y las dos asistencias del puto amo del cotarro : Lionel Messi.

Intensidad a tope...
Imaginaros por un momento, si ayer hubiera sido el Real Madrid contra el Español y Ronaldo hubiera hecho lo de Messi (¡ya estás borracho, Paco!), pues nada, impresionante CR7 ante un Español asesino, hubieran sido los titulares de toda esta mafia periodística que nos rodea.

El Barsa mientras tanto, a sumar y seguir.

Feliz año a casi todos.






Comentarios

  1. Paco, para mi la culpa es del árbitro. Si aplica el reglamento no pasa nada de eso. Se les va el partido de las manos porque no aplican el reglamento.

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  2. Pues si, Paco. Es un problema arbitral. La gente da palos hasta donde les dejan. Y lo llaman intensidad poorque llamarlo hijoputismo no queda bien.
    Y los del Español de Cornella han demostrado su nivel. Trabajar en un poligono tiene lo suyo

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  3. Estamos ante un nuevo caso de perversión del lenguaje.
    Lo que anoche perpetró el español (así, con minúsculas, porque sólo un equipo pequeño puede justificar esa manera rastrera de ¿jugar?)se puede calificar como matonismo futbolero o macarrismo balompédico, pero nunca como fútbol intenso o viril.

    Las las declaraciones, aún hoy, de algunos jugadores y aficionados periquitos (¿irían de "perico" hasta arriba?)lamentables.
    Lo de los medios, aún peor.En su línea habitual: en lugar de apaciguar, encantados de echar más leña al fuego...

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  4. Es increíble como se demoniza todo lo que hacen los jugadores del Barsa. Lo de otros futbolistas se apoya y les parece gracioso. Piqué era un cabrón por poner los cinco deditos en su estadio y lo de Raúl mandando callar al estadio del contrario era una maravilla. Como eso, montones de ejemplos. Me comen los demonios.

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