Ellos también son gilipollas


Demostración palpable de que la gilipollez, aunque parezca mentira, no es exclusiva de los españoles. Faltaria más.
"Consuela comprobar que en todas partes cuecen habas, y que otros, a veces, incluso las cuecen más gordas. El daño colateral, sin embargo, es que, como toda estupidez suele ser contagiosa, y España -lugar donde una ardilla podría recorrer la península saltando de idiota en idiota- es lugar bastante propenso a tales contagios, al final las habas gordas de los demás también acabamos, indefectiblemente, cociéndolas nosotros. Con lo que no hay disparate guiri digno de telediario que, tarde o temprano, no acabe siendo adoptado, con militante entusiasmo, por nuestros tontos del haba de aquí.

La última es tan excelsa que no me resisto a contársela. En Gran Bretaña, impulsada por una oenegé llamada Action for Children -gente que parece de lo más respetable, por otra parte-, están preparando la que llaman allí, y no es coña, Ley Cenicienta; aunque habría sido más bonito, más literario y más inglés llamarla Ley Dickens. Pero, bueno. En cualquier caso, como su apodo sugiere a quien haya leído lo de los hermanos Grimm, esa modificación legal pretende que los padres que priven a sus hijos de abrazos, besos o muestras de cariño se enfrenten a penas que irían desde multas hasta diez años de cárcel. Según el Daily Telegraph, que comenta el asunto, se pretende modificar la legislación vigente para introducir como delito la crueldad emocional paterna, situándola casi al mismo nivel de los abusos físicos o sexuales. Y ahí no hablamos ya de malos tratos a niños, incluso psicológicos -punto sobre el que no hay discusión ni matiz posible-, sino de si se les besa y abraza lo bastante, se les dice hijo mío cuánto te quiero, y cosas así. Cómo se evalúa eso es lo de menos: ya se irá viendo. Lo que cuenta es que los padres culpables de ignorar afectivamente a sus hijos o de no darles suficiente cariño, perjudicando así su desarrollo emocional, puedan ser detenidos por la policía y llevados ante un tribunal, donde un juez decidirá sobre el asunto después de averiguar -calculen la finura que se le supone a su señoría- si el niño se siente lo bastante amado por sus padres, si éstos le dan besos y abrazos suficientes, o si, por el contrario, muestran una frialdad afectiva que, según la oenegé antes citada, «puede producir problemas de salud mental y, en algún caso, el suicidio».
No cabe duda de que el bocado es tan jugoso, tan de telediario, tan fácil de manejar una vez adobado con la demagogia idónea, que de aquí a nada tendremos en España bellas iniciativas como ésa. Bofetadas habrá para apropiarse el bombón y masticarlo. Todo, claro, con la etiqueta política de cada cual, derecha e izquierda -está científicamente probado que los maltratadores siempre son de derechas-, y planteado mucho más a lo radical que en Gran Bretaña -donde, por cierto, uno de los paladines de esta ley es un diputado conservador-. Si en España basta que una señora diga en una comisaría que su marido o su novio la maltratan para que, con sólo su palabra, sin averiguación ni comprobación previa y garantía mínima de veracidad, el fulano pase esa primera noche automáticamente en un calabozo, y mañana ya veremos, calculen cuando haya de por medio, con una ley Cenicienta sobre la mesa, un niño -y eso incluye cabroncetes de hasta dieciséis años- que llega y dice: «Oiga, señor policía, mis padres no me quieren lo suficiente, eso perjudica mi desarrollo emocional y un día de éstos acabaré suicidándome». Esposados salen de casa, como el Lute. No les quepa a ustedes la menor.
Y es que esto es España, recuerden. Así que los progenitores poco afectuosos pueden ir poniendo los pavos a la sombra. Imaginen a un juez, según respire, estableciendo si los abrazos que tal o cual madre da a sus retoños son apretados de achuchón o sólo fríos gestos para cubrir el expediente. Si supone delito no arropar a un hijo y leerle cuentos hasta que se duerme. Si es punible, o no, que mientras un padre hace la declaración de Hacienda, ocupado en desear un futuro de felicidad al ministro Montoro y a todos sus muertos, no bese a su hija cada vez que ésta pasa cerca. Si es frialdad afectiva prohibir al niño matar vampiros en la videoconsola hasta las tres de la madrugada, o hasta qué punto el hecho de que por imprevisión paterna se acaben los crispis para el desayuno puede causar trastorno emocional, con el correspondiente suicidio cuando cumples los cuarenta tacos. Imaginemos, en resumen, el interesante panorama paterno-filial que puede abrirse aquí con una ley semejante. Las deliciosas escenas. Todas esas madres abalanzándose enloquecidas sobre sus criaturas de quince años, a la salida del cole, rivalizando en colmarlos de besos y abrazos ante sus compañeros. Por si acaso."    
Sr. Reverte

Comentarios

  1. Hay que joderse que mal está el mundo (no sólo España).

    Por si acaso, yo te mando un abrazo, Paco ;-)

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  2. Como algún dia me contestes y no mandes besos o abrazos, te voy a mete en el trullo. Un montón de abrazos para ti. (Por si caso)

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  3. La gilipollez no es exclusiva de un pais, Paco. Yo, en mi caso, no tengo miedo. Mis hijos dicen que soy un poco pesao, pero se de unos cuantos vecinos que se pueden ir despidiendo del piso en cuanto esto tome cuerpo.
    Y luego se sorprenden de que algunos no crean en sus imbecilidades.

    Me uno a vuestros abrazos, Miguel angel y Paco.

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    1. Antonio, como va todo?. Haber si luego te doy un toque y echamos un rato. Abrazos.

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  4. Pues sí Confiesa, yo también tengo alguna "joyita", entre mis vecinos, que con apenas 14 años, ya "hostian" a sus indefensos progenitores.
    Aquí estamos abducidos por "lo políticamente correcto".
    No se puede decir, a las claras, lo que piensas en cada momento porque siempre hay algún gilipollas (de los que se la cogen con papel de fumar) dispuesto a "etiquetarte" con adjetivos de lo más variopinto.
    Si dices, por ejemplo, que muchas prostitutas ejercen esa profesión porque les da la gana, porque es una manera rápida de hacer dinero (no digo que fácil), enseguida se te lanzará a la yugular alguna "feminazi" (término acuñado por el ilustre Pérez-Reverte) y te tilda de machista y misógino.
    Si criticas comportamientos incívicos de determinados grupos étnicos, religiosos o de determinada nacionalidad, te tachan de racista intransigente o de nazi. Si consideras la Ley del Menor un total despropósito eres un carca...y así podíamos seguir con centenares de ejemplos que todos conocemos.
    Está claro que ser gilipollas no es un rasgo exclusivo de España. Gilipollas no se nace; es un estado de la personalidad de cada individuo al que se llega, no sin esfuerzo, y al cabo de un tiempo. Ser gilipollas, visto lo visto, no es fácil, pero marca tendencia en Europa.
    En España sabemos mucho de gilipollez exógena; aquí abrazamos cualquier "ocurrencia" con tal de que venga de fuera. Todo lo importado es "guay" del Paraguay.
    Sin embargo, tenemos un enorme complejo de inferioridad cuando llega la hora de defender los rasgos positivos (que los hay) característicos de este país (bueno, de sus gentes).
    Una verdadera pena. Pero, es lo que hay.

    Un saludo.

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    1. Se te olvidan los abrazos. Por esta vez, no te voy a denunciar. Abrazos, y gracias por entrar aquí, es un honor.

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  5. Es verdad. Tienes razón: ahí van los abrazos para todos (y para todas, ¡cuidadín!)

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  6. Hay que decir abrazos y abrazas o no es necesario. para todos y todas, besitos y besitas, medicos y medicas, policios y policias, artistos y artistas, etc
    Se os quiere(o quiera)

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  7. A ver si es verdad, Paco y charramos un rato, eso siempre apetece, amigo neofascista :):):)

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  8. Por cierto, mer han avisado de que me nombraban en la sentina y me ha tocado entrar. Pobre, esta de los nervios. Como no salga algo bueno el 9N lo veo mal.

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  9. Yo creo que algo mental tiene. Y en estado critico ya. En fin, no hay más ciego que el que no quiere ver.

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  10. No sé ni como se te ocurre entrar en esa bazofia.

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  11. Por el comentario de un cliente fijo que me ha havisado de que me volvia a nombrar. Y al coincidir con tu comentario sobre los neofascistas por asociacion de ideas.
    Que penosa España ayer(hablo de futbol)

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  12. Yo por lo menos, de los nuestros sé que no hicieron más en la Liga porque no podían y no porque no querían. De haber sido lo contrario me borro del barsa. En cuanto a los técnicos, no me puedo explicar que en los entrenamientos no vieran el estado deplorable de la mayoría.

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