Joder, que se acaba la función.

Con esto de las redes sociales y demás modernidades te enteras de demasiadas cosas. Y no siempre es bueno saber tanto.

Aunque en este caso me han hecho recordar tiempos muy pasados. Resulta que han publicado una foto en la que estamos los ocho miembros directos de mi familia. Seis hermanos y los padres, dos, como casi todo el mundo. 

Nunca me han gustado las fotografías antiguas, las que se refieren a mí, la de los demás me da igual.

Esta, es de hace por lo menos  48 años. Más o menos. De esas fechas me acuerdo de algunas cosas. De este día en concreto, ni pajolera idea de nada.

Recuerdo el patio de mi casa en verano, ocupado por nosotros hasta bien entrada ya la noche,  jugando sin saber lo que era el cansancio.

Recuerdo cuando dormíamos, de dos en dos, con los hules de plástico para las posibles mojadas nocturnas.

Yo dormía con mi hermano mayor, del que no me olvidaré mientras viva, más que nada porque ha sido la persona que más me ha querido nunca. Esos ojos, cuando yo llegaba a casa y le contaba lo que había hecho con el equipo de futbol, no tienen precio, ni los perderé de mi retina jamás.

Y sobre todo, no sé porqué recuerdo las cenas de los seis siempre juntos. Por supuesto, nadie protestaba por lo que aparecía en la mesa. Lo que había se ponía, y nosotros para dar las gracias a la Meli, nos lo comíamos con un gusto que te cagas. Eso sí con marcajes individuales, porque cuando había huevos fritos con patatas, la fuente que era cojonuda, había que tener cuidado porque se la comía alguno, sin pedir permiso siquiera, pa él solito.

Todo ello precedido del “¡¡Niños a cenar!!”, que casi al unísono de todas las madres nos gritaban desde las ventanas.

También recuerdo nuestro primer televisor. Me acuerdo hasta de cómo olía a nuevo al ponerlo.

Bueno pues viendo la foto, recordando cosas de estas y ya poniéndome a pensar en el presente y futuro, coño, que me he dado cuenta que estoy en el último eslabón de la cadena. O séase, que estoy ya en el final de todo, ya no queda nadie delante de mí para recibir el último regalo de la vida.

Han pasado un montón de años, mis padres se fueron, mi hermano mayor se fue, quedamos los cinco restantes y el que más cerca está de palmar definitivamente es el menda.

Mi familia. Los querré siempre.
Y el caso es que no me he dado ni cuenta de cómo se ha pasado todo este tiempo, me acuerdo poco de cuando era niño, tampoco mucho de cuando he sido padre y me acuerdo ahora de la época de abuelo, más que nada porque mis niños tienen cuatro y un año de edad y el alemán todavía no me ha visitado.

En fin, que cuando te das cuenta esto se acaba, y te has cabreado con mucha gente, has dejado amigos por el camino o te han dejado a ti, es lo mismo, y te das cuenta de que has perdido un tiempo precioso tontamente, tiempo que ya nadie te devuelve.

Recuerdo que estando en la mili, cabreado y jodido por la situación, hubo alguien que me dijo que un día desearía volver a hacerla aunque fuera con el doble de duración. Me reí.

Ahora busco a alguien que me devuelva a Ceuta con 22 años y con una mili por pasar de seis años.

La edad te cambia todos los conceptos y te quita las tonterías de juventud.


Pero ya no tiene remedio.

Comentarios

  1. Emotivo artículo, Paco.
    Yo también he retrocedido a un tiempo que no volverá pero que aún permanece en la memoria.

    Como decía el gran Manolo Preciado (al que tuve la suerte y el placer de conocer en persona, fuimos compañeros de Facultad un curso), tras perder a su padre en un fatídico accidente:

    «Tengo la mente muy abierta y clara. Detrás de los que se han ido, a los que lloro muchos días, hay otros que están, (...) sería un cabrón, entre comillas, si no diera todo lo que doy, A veces me lo como, pero yo sufro como cualquier ser humano, aunque no vale de nada. Me lamento. Me digo ¿Por qué? Pero hay muchos detrás y a mi lado, y sólo por ellos tengo que tirar para delante como un campeón»

    Todo lo sintetizaba en su frase favorita:
    "Mañana sale el Sol".

    Un saludo

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  2. Me ha encantado esta entrada. Es verdad que a veces recordamos de la manera menos esperada nuestro pasado, sobre todo en familia. Y a mí, me has hecho rebobinar algunas pinceladas de pasado, soy la mediana de tres hermanas, siempre dije que no me gustaba ese puesto.... ni la primera ni la pequeña... Al final te das cuenta de tantas cosas vividas y todas aportan madurez y futuro. Yo también he recordado mi primera tele, jajajaja, los vecinos (que antes eran como de la familia) venían por la noche a casa de mis padres a ver algún programa, era la novedad, nadie tenía tele en el pueblo y mi abuelo nos la regaló. Recuerdo el chocolate robado del armario donde mi madre guardaba las ricuras que solo se podían comer de vez en cuando. Recuerdo las matanzas, se hacía fiesta y los vecinos ahí estaban echando una mano y luego comíamos todos juntos. El olor de las rosquillas que hacía mi madre. De mis padres que voy a decir, siguen aquí, apoyándonos siempre. Mi madre siempre fue un ejemplo a seguir, siempre. Mis hermanas, son la leche, las quiero mucho, mi hermana mayor es mi mejor amiga. Bueno que no nos conocemos y te estoy contando media vida jajajaja, solo decirte que mi máxima (TODAS LAS MAÑANAS ME LA DIGO): HOY ES EL PRIMER DÍA DEL RESTO DE MI VIDA. Me han gustado mucho tus recuerdos donde dejas entrever tantos sentimientos pasados, presentes e incluso futuros que me he sentido bien leyéndote. Saludos

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    1. Me alegro que te haya gustado. Nos conocemos del Face, así que algo si. Gracias por entrar.

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  3. Que grande eres Paco, siempre tocando la fibra sensible, pero la vida son etapas y a ti todavía te queda una etapa que puede durar perfectamente 30 años más.

    Es curioso como nos quejamos hoy día de lo mal que vivimos y antes todas las familias tenían muchos más hijos y se tenía mucho menos y no se quejaban tanto.

    Saludos.

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  4. Anda que no ere quejica ni nada... luego me criticas a mí por que soy pesimista... Disfruta de aquellos momentos que compartimos, y de los momentos de ahora con tus nietos, tu familia, los amigos que te queden, en fin... la vida es eso, ver pasar las cosas y arrepentirnos de no haberlas cogido cuando pudimos, pero nadie es capaz de hacerlo. La juventud, como la niñez, tienen estrechos pasadizos por dónde nos escapamos con prisas para crecer, una vez creciditos nos preguntamos que carajo de prisas eran aquellas... Pero al final, como bien dices, vamos subiendo escalones, y, salvo que la vida te la juegue antes de tiempo, llega un día y estas en la primera parrilla y con el semáforo en verde... No te apures, aún te quedan años para hacer muchas cosas (como este pensamiento del que, de alguna manera, llegué a formar parte)... Ah, cada día escribes mejor, jodido, y, a algunos, en ocasiones, haces que lloremos cuando nadie nos ve... ;-) Un abrazo

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  5. A ver si te crees que vas a ser tú solo. No no es que sea quejica, es que es la puñetera verdad. Sobre todo es que ni tedas cuenta y estás en el hoyo. Como si hubieran pasado cinco minutos. Tampoco es una desgracia. En fin, jodiuras mías. Besitos.

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  6. paco: te lei ayer pero no podia escribir con el movil. Me hiciste saltar una lagrima. Me acorde de mi padre, que se me fue cuando yo era un chaval muy joven, y recordaba las cosas que no le dije, los besos que se me quedaron agarrados al alma por no haberselos dado.
    Me hiciste recordar aquella niñez, el colegio de los jesuitas, mis compañeros, y sobre todo,como dice tu hermano, todas aquellas cosas que nos dejó un tiempo de rosas, en un rincon, en un papel, o en un cajon.
    Aquella forma de vivir pensando en el mañana, dejando para esta epoca los sueños porque teniamos que ahorrar, pensando en tanta cosa inutil, enfadandonos con los que mas queremos pro tonterias.
    Y esos besos que no fuimos capaces de dar por un enfado.
    Gracias, Paco por escribir lo que escribes y por hacernos un poco mejores.
    Un abrazo, de corazon

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    1. Gracias a tí por perder un rato el tiempo conmigo. Pero si, es cierto, al fin y al cabo nuestra familia cercana es lo único seguro que tenemos para siempre, en casi todos los casos.

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