¡Vaya tela!


Después de seguir sin asimilar el golpe amargo de una amistad mal parida, y estar desde ya hace un largo tiempo con la ansiedad de tratar de superar algo que no podré entender mientras viva, esto cada vez se está poniendo peor.

Si el 2012 fue un año malo, este tiene una pinta que te cagas.

Me jode que la gente sufra, pero mucho más, si además,  son personas  queridas por mí.

La verdad es que la ley de probabilidades de que esto ocurra se multiplica según pasan los años, y ya tenemos unos cuantos. Pero, ¿quién  asimila bien las desgracias, aunque las veas venir?

Así que el 2013 ha comenzado con algunas de ellas que han afectado a amigos míos y por lo tanto, a mí también.

Pero hoy estoy más triste. Lo estoy especialmente. Espero noticias de un amigo. Noticias que por lo visto, serán malas. Y encima no creo en Dios, no me vale rezar, no puedo ni tener esa esperanza.

Lo siento tío, lo siento con toda mi alma. Sinceramente, creo que no te lo mereces.  Realmente estas cosas no se las merece nadie, pero tú eres amigo mío y la mereces menos.

 Porque te conozco, sé que las estás pasando putas, pero encima nos animas a los demás.

¡Vaya par de huevos!

Daria lo que fuera por poder evitar esto, pero no hay que darle más vueltas, es lo que hay y a joderse toca.

Estoy escribiendo mientras  debería estar trabajando, pero no puedo, todo mi cerebro está en lo que te está pasando a ti ahora y no puedo concentrarme. Escribo estas cosas porque no podría decírtelas a ti en persona ni soñando, me ahogaría en mi tristeza, no me saldrían las palabras.

Solo deseo, que por lo menos no te impida ser feliz, que sea una anécdota para ti, que sigas con tu sentido del humor, que disfrutes como un enano por esas cosas que te están esperando dentro de poco, y que por experiencia sé que te van a levantar los ánimos esas veces que aparecen los bajones que son inevitables.

Solo quiero decirte, y ya me callo, que soy tu amigo, que me tienes para lo que quieras. Y que por si acaso, estoy rezando a mi manera, no vaya a ser que esté equivocado y exista ese Dios invisible.

Ya me contarás si el Cristo sigue arrascándose todavía.

Mil abrazos.

Comentarios

  1. Gracias Paco por compartir con todos tus sentimientos en momentos difíciles.

    Ánimo.

    Un abrazo.

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  2. Estoy echando un repaso por su fantástico blog y.....èste también ha sido un placer leerlo, lleno de SENTIMIENTO...jamás pude imaginar que personas con tanto conocimiento de fútbol pudieran tener TANTA SENSIBILIDAD EMOCIONAL!

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